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martes, 14 de diciembre de 2021

La ultima sopa de letras

 

  Es el cuarto día solo en casa, mi hermano ya no me rompe más las bolas, mis viejos se lo llevaron de vacaciones por sus "mejores promedios", tampoco los extraño. Y yo, que siempre desapruebo todo, hasta educación física. Estoy acá, aburrido y un poco molesto de estas normativas familiares, preparándome una sopa de verduras un muy caluroso día, ideal para birrita en la plaza sentado en el pasto. El barrio La Porteña cerca de la ruta se caracteriza por ser increíblemente tranquilo y silencioso ¿Señales de personas durmiendo siesta? disfrutando de la reciprocidad del silencio que habilita el buen dormir. Lástima que tuve que usar hasta la última moneda que tenía en un paquete de fideos. No tenían mucha variedad, terminé comprando esos fideos para sopa de letras, para comer y aprender.

  En la tele no hay nada nuevo, me quedé viendo capítulos nuevos de los Simpsons. La sopa ya debe estar templada, la deje enfriarse unos quince minutos pero ¿Sera suficiente? ¿Se puede hacer helado de sopa de fideos de letras?

  No quería darle más manija, ya fue. En el momento en el que me metí la primera cucharada, Homero y Bart hablaban raro. Cambié de canal para ver qué onda, y de nuevo se escuchaba raro. Entonces le entré de nuevo a la sopa pero esta vez me metí cucharadas hasta que no me entraron más, y cada vez los personajes de la tele y hasta yo, perdíamos el hilo de lo que se decía, como si nos trabáramos al hablar, como si faltaran partes del decir, partes fundamentales por alguna razón. Ya no podía dialogar con migo mismo, no encontraba la forma, las letras y las palabras desaparecían cada vez que tragaba fideos de letras. Mi yo interior y la televisión estaban como en otro tono, un idioma que cada vez que sopeaba, se limitaba más y más. Cuando quedaron dos cucharadas, levanté el plato y me trague todo el contenido restante, trague y trague desesperado, ahogándome con pedazos de verduras, letras y un caldo muy salado.

  El lenguaje se enmudeció, no entendía bien por qué, pero tampoco lo podía preguntar, un enigma que por falta de ya no sé qué, convierte mi realidad en una retórica inconclusa, sin cuerpo semántico; como si estuviese inexistentemente existiendo, como si estuviese siendo sin poder decir que soy, como si faltara eso que hace a este cuento, un cuento. Me quede inmóvil, mirando absorto sin poder pensar, sin poder dialogar con migo mismo, mirando el sinsentido de esta nueva realidad, hipnotizado por ese casi vacío plato, de sopa de letras sin letras.   

viernes, 10 de diciembre de 2021

El uso de las palabras

   A mis iguales en el oficio profesional del buen enseñar, me encuentro obligado a recordarnos la importancia y trascendencia en su accionar. 

   Es en su lenguaje y sus palabras en las que quiero hacer mayúscula. Porque son estas, parte de nuestra identidad, son nuestra historia, son un registro de lo que hicimos y de qué modo... una representación nuestra en tinta y carbón. 

   Es entonces vital que prestemos atención y cuidado... un buen uso que nos enorgullezca en su humildad. No debemos olvidar que los símbolos también tienen fuerza y pueden lastimar... y las cicatrices que quedan invisibles, en las mentes resonaran, desafinando nuestra deontología, debilitando una práctica esencial. 

   Recuerden también que la misma luz que en su preparación alimentan, no es solamente suya. Siempre debe molestarles, al entrar en las aulas, la luminosidad a la vista... aun con las ventanas cerradas. 

   Si estamos predispuestos a esto, si hacemos uso del lenguaje con consciencia y sabiduría, es entonces cuando tendremos las bases, los mejores cimientos... para nuestra tan amada actividad.

jueves, 9 de diciembre de 2021

Educación y Filosofía

La psicomotricidad en el barro

 

 

Un ensayo sobre la praxis docente, interpelada por seis frases de Freire.

 

  "Enseñar exige saber escuchar." Que escuchar no se limite solamente a los estudiantes, sino a su contexto, a sus necesidades, a sus potencialidades para poder tenerlas en cuenta a la hora de evaluar como continuar con las propuestas áulicas.  Escucharnos a nosotrxs mismos, tener autocritica en cualquier aspecto, tanto de enseñanza como situaciones relacionadas e involucradas. Y que la escucha, como característica de la comunicación y por ende de los momentos de enseñanza y aprendizaje, sea comprometido, pretenda tener un “ida y vuelta”, busque dar respuestas.

 

 

  "Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre." Esta frase me trae a la mente una de las primeras ideas planteadas en la formación docente, parte de la filosofía Freireana: "el/la docente enseña y aprende, el/la estudiante aprende y enseña". Nos remite a que nunca dejamos de aprender, ni en la vida y por lo tanto tampoco en la docencia, cada situación nueva trae consigo nuevas implicancias, diferencias y distinciones que requieran probablemente un nuevo aprendizaje, aun después de recibirnos. Característica que aparece con nombres formales, como capacitación docente, o seminarios. Y conceptos informales que encierran y sintetizan esta idea, de una forma anticipada. Otra palabra que extraigo de la filosofía Freireana, pretender.

 

 

"Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir su palabra." Hacer que las palabras no sean solo características de un lenguaje, simbología comunicacional,  o garabatos en un papel, es una de las tareas docentes más complejas. Solemos quedarnos con esta primera parte, "repetir palabras", copiarlas, ordenarlas "como se deben ordenar". Pero es cuando el lenguaje, escrito y hablado nos interpela, nos da cierta identidad, algo que nos conecte con la libertad. Es en ese punto en donde el alfabetizarse se vuelve parte de una construcción, un hacer político  que nos va a acompañar y será, entre otras cosas, la base de una ciudadanía de calidad.

 

 

  "Lucho por una educación que nos enseñe a pensar y no por una educación que nos enseñe a obedecer." Esta es una de las frases con las que Freire expone una de las problemáticas pedagógicas más complejas y discutidas de la educación: proponer ser agente de cambio en su discurso, y ser hacedora de reproducción social, económica y política en la práctica. El pensamiento crítico es una de las características más subvaloradas en los diseños curriculares de todos los niveles educativos, (haciendo foco en América Latina). La propuesta de pretender lo contrario, de potenciar las capacidades y de construir agentes de cambio, es eso que a la educación dice producir, un hermoso discurso que queda en simples palabras insertadas en un reglamento institucional.

 

 

  "La educación no cambia al mundo: cambia a las personas que van a cambiar el mundo." Frase que se relaciona completamente con la frase anterior, suponer que la enseñanza afecta las relaciones, las economías y las políticas, es quedarse en una simplicidad muy cerrada. Pensar en una educación desde el mundo tiene esa misma lógica, es esencial el abordaje educativo centrado en los individuos, los sujetos, su construcción ciudadana, su formación como agentes de derecho. Es en esas circunstancias en donde la educación, puede encontrar su esencia, acercarse bastante a un propósito más puro.

 

 

  "El educador democrático no puede negarse el deber de reforzar, en su práctica docente, la capacidad crítica del educando, su curiosidad, su insumisión." Otra frase que remarca la importancia y la necesidad de centrarse en los estudiantes como sujetos de cambio. Utilizando como adjetivo del educador la palabra democrático, implicando una participación total de todos los agentes del ámbito educativo áulico, contraponiéndose a la insumisión. La palabra capacidad también aparece como refuerzo a conceptos como el pensamiento crítico y la curiosidad, claves en una enseñanza y un aprendizaje de calidad.

Una ventana al porvenir


 Segunda publicación en el diario La Palabra de Ezeiza.

Un cuento sobre el tiempo y las costumbres en relación al espacio en el que vivimos y las personas con las que nos relacionamos.

Boleto, por favor


 
Primera publicación en el diario La Palabra de Ezeiza.

Un cuento sobre el transporte publico y sus posibilidades espacio-temporales.

Cuento a dos voces

 “Las crónicas de Antonio” 

 Viaje a Feudalia “

 El día más duro de mi vida”, no es una frase que una persona joven pueda afirmar con mucha certeza, pero si vamos a la semántica de la frase, es correcta. Todo comenzó en la mañana del día de hoy, jueves, que como se diría comúnmente “me levante con el pie izquierdo”, siempre me aseguro como si mi vida dependiese de ello, el bajar de la cama con ambos pies. Había notado que no se había ni lavado ni planchado mi armadura de plata con rayas sombrías, que es la que uso todos los jueves. ¿Es el jueves el mejor día de la semana? Es cuando veo a mis Avis, voy con ellos a Feudalia, entonces, contestando a la pregunta, diría que el jueves es el mejor día de mi semana. Pero ese jueves fue difícil, duro, distinto.   Feudalia es un hermoso prado, lleno de vida y de muerte, de luces y sombras, de ruidos y de silencios, un lugar perfecto. Pero ese jueves, día en que me levante con el pie izquierdo, llovía. No me desagrada la lluvia, mientras que caiga por encima de mi Domum , no me gusta mojarme o que se mojen mis pertenencias, mojarme duele. Justo hoy jueves lluvioso tenía la ahora dura tarea de viajar a Feudalia, viaje repleto de peligros, por supuesto tenía mi Accipiter alistada y cargada, ballesta encantada con runas mágicas que repelen el agua e Ibis, una armadura de oro y esmeralda con las mismas propiedades. Con los sentidos perturbados, distorsionados y enloquecidos el viaje fue una eternidad, la incertidumbre de lo no seguro me dolía tanto o más que el dolor al mojarme, no puedo recordar otros momentos de alegría inexpresiva que sentí al llegar y cumplir con mi misión. 

 Ser la madre de Antonio no es nada fácil, es distinto y como siempre digo no lo cambiaría por nada, recibo mucho de él aunque nadie lo pueda entender, aunque parezca que está siempre en piloto automático, me hace feliz, la madre más feliz del mundo, a veces temo mucho por él, pero ¿Qué madre no lo hace, no? A veces creo estar actuando mal, no permitirle ser él. Pero es ahí, en esos momentos donde logra mirarme, eso que tanto le cuesta donde logramos acercarnos. A veces pienso en tratar de ponerme en su lugar, algo que es imposible, pero no puedo no preguntarme como siente y como piensa, tal vez no sienta nada… ¡¡No!! ¡Claro que no!, estoy segura de que lo hace, pero distinto, como si todo fuese otro mundo, otro tiempo, como si todo fuese un JUEGO.

Policial metafísico

 El asesino Perpetuo 

 Eran las 4:10 am, dormí vestido en el sillón de la sala, con el televisor aun encendido en el canal 1.989, recuerdo que intente quedarme despierto el día anterior hasta las doce de la noche, para hacer más sencillo a mis familiares y amigos el poder saludarme por mi cumpleaños. Treinta y ocho años, de los que casi la mitad los dediqué a la fuerza policiaca, me ascendieron hace poco a detective lo que hacía ahora más difícil poder encontrarme. Me despertó la vibración de mi celular en alguna parte entre mi cuello y mi espalda. Me llamaron de la jefatura en carácter de urgente, para comunicarme que una importante figura pública acababa de entregarse, declarando que desde hace un tiempo estaba planificando un asesinato. Nadie en toda la jefatura lo podía creer, era tal su influencia cultural e intelectual que esa declaración no encajaba con él. 

 Mi hijo mayor leyó la mayoría de sus libros, para su carrera universitaria y por el amor a la buena lectura. No conozco mucho de que tratan, pero soy consciente de su trascendencia y de la gravedad que este caso puede traer en el ámbito cultural. Pude llegar a la oficina, con mucha suerte, a las nueve y cuarto, el tráfico muy pocas veces acompaña mi tiempo, al llegar note que todavía seguía descompuesto el aire acondicionado, pero de nuevo con mucha suerte, el tiempo estaba por así decirlo perfecto, cálido y fresco al mismo tiempo, ¿Suerte de cumpleañero tal vez? Tenía planificado el horario de interrogación al, por falta de palabras más exactas, sospechoso, a las diez y diez. No voy a centrarme en la parte formal del interrogatorio, sino en digamos sus momentos más trascendentes de los que entendí, cambie, transforme y reformule mi visión. —Ya establecidos los parámetros legales del interrogatorio, ¿Puede reafirmar la veracidad de su declaración?—dije tratando de parecer lo más intelectual posible. —Pero claro que sí, he intentado buscar la manera, la forma de darle muerte a él, antes de que continúe matándome a mí—su postura, hasta ahora calmada y tranquila, comenzó a cambiar, parecía temeroso y paranoico, y fue ahí donde comenzó el final. — ¿Cómo? ¿A qué se refiere con “matándome a mi”? —en un momento llegué a pensar que se podría re caratular como legítima defensa. —He buscado inútilmente, escapar de él, perderlo, esconderme, olvidarlo, pero no lo he conseguido, siempre me persigue, me acecha, se alimenta de mí, aparenta ser un compañero, un amigo con el que se pueden compartir experiencias de todo tipo, ¡Pero no! Es un engaño, me ha engañado por mucho, a mí y a todos, pero ya no más— — ¿Podría darnos un nombre? ¿Alguna pista? ¿Algún indicio? —trataba de seguir con mi rol de detective inquisidor, me resultaba cada vez más difícil con personas tan confusamente brillantes en su forma de hablar. —Tuvo, tiene y tendrá muchos nombres, por esa y por otras razones jamás lo encontraran, está en todas partes, invisible compañero del cual se conoce pero no se sabe. Estuvo con usted desde siempre y hasta que usted ya deje de ser. Está con nosotros ahora acompañándonos mientras somos, hasta que dejemos de ser. Nos dicen una vez por año que tenemos más de él, que debemos regocijarnos de ello, ¿Nadie pensó que es totalmente lo contrario? ¿Nadie pensó que cada año tenemos menos de él? —una vena azulada crecía en su frente y con ella al igual que un rio se formaban afluentes más pequeñas a su alrededor. —No comprendo de lo que habla, bueno en realidad si y temo, me disculpara la franqueza, que signifique su descenso a la locura—mi suerte de cumpleaños se terminó, pensé en retirarme de inmediato y derivarlo a casos psicológicos, aunque no sé porque, nació en mí una curiosidad, quería terminar de entenderlo, no a él, sino a su supuesto asesino. —La locura como lo llama usted, es una de las formas en las que realmente vemos, muchas veces sin ver. 

 El asesino del que le hablo sólo podríamos verlo, sin verlo. Me está matando ahora mismo a mí, a usted, a todos y a todo, en un momento creí que el olvido era la mejor arma contra él, y en la mayoría de los casos funciona, pero no en mi caso, que veo sin ver. Permítame usted mostrarle, otra forma de matarlo, sea testigo de una forma de su muerte—mientras terminaba esta oración cerro los ojos y hubo unos segundos de silencio. De pronto el caos, todo fue muy rápido, se quitó sus anteojos, los golpeo contra la mesa y de varios vidrios rotos tomó el más grande, se lo llevo a la garganta y sonriendo mutiló su propio cuello. Apenas había logrado ponerme de pie cuando comenzó a fluir la sangre a chorros incontrolables, grité pidiendo auxilio aunque ya era tarde, ya había fallecido, sonriendo, dejando de Ser. Y esa fue la historia de mi cumpleaños treinta y ocho, día en que cambié, día en que entendí que no tenía treinta y ocho años más de vida, tenía treinta y ocho años menos, y al igual que todos, estamos condenados a ser víctimas de un asesino silencioso, un asesino perpetuo que se alimenta de nosotros, que es mientras nosotros seamos, ¿Será esa tal vez la respuesta? ¿Dejaría de ser sin nosotros? O tal vez lo que creemos que es, solo es una creación nuestra, lo que nuestras pobres mentes pueden entender de él ¿Estamos atados para siempre a esta duda? —Me estoy volviendo loco—necesito olvidar, eso que nos salva a todos de lo que no podemos entender, si, esa es la respuesta, la única en nuestras pobres posibilidades, toda la angustia terminará ¡gracias al olvido!

Metapsicología

El espejo vivo 

  Me han dicho muchas veces que exagero, que pienso demasiado las cosas, que no me comporte como un “bicho raro”, que haga terapia y otras tantas cosas. Antropofobia (fobia social) sería el diagnostico psicológico al que me estaría acercando, según internet. No tuve una infancia dura o complicada, fue bastante normal, bueno ¿Qué es normal, no? Tampoco es que le tenga miedo a las personas, hasta se podría decir que tengo la cantidad esencial de amigos, me relaciono con ellos, conozco gente nueva, me llevo muy bien con la mayoría de mis familiares, el problema comenzó cuando pase de ser un adolescente veinteañero a un pseudo joven adulto, recibí de mi abuela un regalo peculiar, un espejo, que según ella, pertenecía a la hermana de la madre de Agapa kristie, una astrologa famosa. En un principio, el espejo cumplía con su función de espejo, me reflejaba en él como en cualquier otro espejo, hasta que algo cambió, me acuerdo perfectamente ese día en el que me estaba bañando y cuando salgo de la bañera, mientras agarré la toalla y comencé a secarme, con mi vista periférica, noté que el reflejo que era yo, o algo así, estaba parado y quieto, con una mirada un poco macabra, como observándome. A muchas personas le suelen pasar cosas así, inexplicables, inconcebibles o inentendibles, pero entre la procedencia del espejo y un par de situaciones que me estaban ocurriendo, laborales y estudiantiles, claramente le di más importancia de lo que debería. Luego la misma situación del baño se volvió a repetir, cada vez con más frecuencia, ya no se limitaba solamente a momentos pos-ducha, a veces solo estaba leyendo en mi habitación, cocinando, viendo la tv y lo escuchaba, si ahora también podía escuchar mi reflejo, me llamaba en silencio, escuchaba su voz en mi mente, quería que lo confrontara. 

  Me resultaba difícil estar cómodo en casa, se podría decir que comencé a tener miedo, de un simple espejo, claramente ya no lo consideraba así, pero me encontraba en absoluta negación. Ese día, cuando ya no pude soportarlo más, me obligue a “hablar” con él, entré al baño y creí nunca jamás estar tan nervioso como esa vez, me decía a mí mismo que estaba loco, que lo que estaba por hacer no tenía ninguna lógica, comencé a sudar y a morder fuerte mis propios dientes. Cuando miré el espejo en un principio me vi a mí mismo, estuve serio mirando mi reflejo como por cuatro o cinco minutos, de repente mi reflejo me sonrió, sin sentir yo mismo que había movido mi propia mandíbula, me surgió una sensación de que ese reflejo no era yo, era un extraño, un otro. La conversación fue rara, el reflejo me hablaba como si tuviera vida, claramente sus intenciones no eran buenas, sabia todos mis errores, lo que había hecho mal y sus consecuencias, me criticaba de forma conjunta, criticándose a sí mismo pero a través de mí, me decía que aun teniendo muchas virtudes, mis falencias no iban a dejarme ser exitoso, ser querido, ser feliz. No podía interrumpirlo, o hablaba uno o lo hacia el otro, me defendí como pude, pero ¿y si tenía razón? Todo apuntaba a que me conocía más que a mí mismo, el creer o no en lo que estaba pasando ya no me era importante, entonces mi miedo fue mutando en rabia, en enojo conmigo mismo. Al final, convencido de que nada iba a cambiar, lo mire fijamente y le dije que tenía razón, en todo. 

  Cerré los ojos y con toda la fuerza que me fue posible, estampe mi frente hacia ese “simple espejo”, se desquebrajo en cientos de pedazos, mientras en mi mente a mi reflejo, le deseaba la muerte y no querer volver a verlo nunca más, a él (o a mí mismo) Al abrirlos, con dificultad por la sangre tibia y espesa que caía de mi propia frente, él ya no estaba, ya ni siquiera lo escuchaba. Desde ese momento nunca más pude verme en ningún espejo ni nada parecido, me aterra la posibilidad de reencontrarme con mi reflejo, no tengo la fuerza ni los ánimos suficientes para enfrentarlo otra vez, la maldad de sus palabras, la malicia de su conocimiento sobre mí, sabía que decirme y como decirlo del modo más dañino posible, tal vez no esté tan loco como creo, tal vez exista en todos un reflejo siniestro que sabe todo lo peor de cada uno, y nos muestra lo que realmente somos y no lo que aparentamos ser, lo que somos porque está bien, pero ¿así soy yo realmente? No quiero ni siquiera pensar en esa pregunta, ni mucho menos en su respuesta, no quiero tener la certeza de que soy como él, que solo veo lo malo en mí, o en los demás, verme en ese espejo me hizo pensar en quien soy yo en realidad, la pregunta es.. ¿De qué lado del espejo estoy?

El ladrón de libros

    P or suerte la Casa de la Cultura me quedaba re cerca, mi mamá no me dio pelota, me anoto a lo que ella quiso. Llegue temprano al taller...