“Las crónicas de Antonio”
Viaje a Feudalia “
El día más duro de mi vida”, no es una frase que una persona joven pueda afirmar con mucha certeza, pero si vamos a la semántica de la frase, es correcta. Todo comenzó en la mañana del día de hoy, jueves, que como se diría comúnmente “me levante con el pie izquierdo”, siempre me aseguro como si mi vida dependiese de ello, el bajar de la cama con ambos pies. Había notado que no se había ni lavado ni planchado mi armadura de plata con rayas sombrías, que es la que uso todos los jueves. ¿Es el jueves el mejor día de la semana? Es cuando veo a mis Avis, voy con ellos a Feudalia, entonces, contestando a la pregunta, diría que el jueves es el mejor día de mi semana. Pero ese jueves fue difícil, duro, distinto. Feudalia es un hermoso prado, lleno de vida y de muerte, de luces y sombras, de ruidos y de silencios, un lugar perfecto. Pero ese jueves, día en que me levante con el pie izquierdo, llovía. No me desagrada la lluvia, mientras que caiga por encima de mi Domum , no me gusta mojarme o que se mojen mis pertenencias, mojarme duele. Justo hoy jueves lluvioso tenía la ahora dura tarea de viajar a Feudalia, viaje repleto de peligros, por supuesto tenía mi Accipiter alistada y cargada, ballesta encantada con runas mágicas que repelen el agua e Ibis, una armadura de oro y esmeralda con las mismas propiedades. Con los sentidos perturbados, distorsionados y enloquecidos el viaje fue una eternidad, la incertidumbre de lo no seguro me dolía tanto o más que el dolor al mojarme, no puedo recordar otros momentos de alegría inexpresiva que sentí al llegar y cumplir con mi misión.
Ser la madre de Antonio no es nada fácil, es distinto y como siempre digo no lo cambiaría por nada, recibo mucho de él aunque nadie lo pueda entender, aunque parezca que está siempre en piloto automático, me hace feliz, la madre más feliz del mundo, a veces temo mucho por él, pero ¿Qué madre no lo hace, no? A veces creo estar actuando mal, no permitirle ser él. Pero es ahí, en esos momentos donde logra mirarme, eso que tanto le cuesta donde logramos acercarnos. A veces pienso en tratar de ponerme en su lugar, algo que es imposible, pero no puedo no preguntarme como siente y como piensa, tal vez no sienta nada… ¡¡No!! ¡Claro que no!, estoy segura de que lo hace, pero distinto, como si todo fuese otro mundo, otro tiempo, como si todo fuese un JUEGO.
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