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viernes, 31 de octubre de 2025

“La casa Riverville”

  Segunda novela de la saga La Gran Niebla, escrita por Lara Prodan. Un nuevo caso, nuevos personajes, y la presentación del conjunto de hechos como un todo interconectado.

 

  Como apreciación global de la novela, surge la idea, aparece la visión conjunta de presentación. Si La Gran Niebla es la presentación de sus personajes, La casa Riverville es la presentación de la trama global. Nuevamente nos encontramos inmersos en un nuevo caso de homicidios alrededor de la aristocracia de la época, con un conector sumamente clave entre el primer caso, lo cual explica la acción inmediata por parte de los dos agentes del MI5 ya presentados: Harriet Primrose Williams y Arthur Stephen Jones, a los que se les unirán dos agentes más del afamado Scotland Yard. El caso sucede en una mansión de una afamada familia de vanguardia, los Riverville —La referencia a los Baskerville fue un mimo a mi fanatismo por esa novela de Doyle, fanatismo que comparto con Lara—. Quienes, detrás de su superficial alta alcurnia, esconden perturbadores secretos.

 

  En esta segunda entrega me encontré con un vocabulario mucho más rico que en su predecesora, rico en variedad y versatilidad, un punto enorme por parte de Lara para lograr inmersión. La estructura gótica se nos presenta mucho más fuerte, con las mismas matices en los paisajes pero, sutilmente, una capa extra en relación a sus personajes —Prefiero no profundizar en esto y que cada quien lo experimente—. Sintetizando, es una novela completamente gris.

 

  La doble narración lúdica se vuelve a utilizar con una variable situacional que irrumpe el ritmo al que ya estábamos acostumbrados, dándole frescura al recurso. Si bien es notorio también que, en las idas y venidas de este caso, la exploración interna o interpersonal de cada personaje se puede sentir un poco diluido, en relación a La Gran Niebla, entiendo que esto se podría explicar por lo que mencioné en primer instancia: una se enfoca en los personajes y la otra en la trama global, su mundo, sus reglas.

 

  Como último apartado quería mencionar —Algo que ya le sugerí a Lara y que ella también lo pensó—. La posibilidad en un futuro de unificar ambos casos, La Gran Niebla y La casa Riverville en un mismo libro. Es para cualquier fan de esta saga —Me incluyo entre ellos—. El sueño.

 

  En conjunto estas dos novelas, son la cara y el alma de la saga La Gran Niebla. Ambas responden tanto en su superficie como en su alma, a la esencia de lo que Lara nos quiere contar. Su relación aparentemente asimétrica funciona como dos partes, complejas a su modo, de lo mismo: Un muy nutrido, gótico y caótico mundo moderno con retazos contemporáneos. El conjunto es esencial para quienes quieran —O no—. Sumergirse en la historia. Un poema novelístico que invita. Querer ser parte de los cinco casos que concluyen las últimas aventuras de Harriet Primrose, queda en sus lectores.    




domingo, 12 de octubre de 2025

El mate cocido literario

 Según el servicio meteorológico hoy a la tarde llueve. Me aventuré a salir sin abrigo, mi pastor me había invitado a un evento cerca del municipio al cual, con muchas ansias, decidí asistir. Ezeiza últimamente está en movimiento constante, reparaciones; reformas; arreglos viales se pueden encontrar particularmente en el centro, accionar que derivo en mi equivoca llegada al supuesto evento. En teoría me encontraba en el lugar indicado, había personas, dos muchachos con un micrófono, gente vendiendo comida, lo extraño era un cartel del tamaño de una pared ubicado atrás de los discursantes: Secretaria de cultura del municipio de Ezeiza. 

—Extraño lugar para un evento religioso —pensé, y me senté expectante.

A los cuatro minutos y medio, observando mí alrededor, comprendí que había pifiado el lugar, un Café Literario se estaba anunciando unas sillas por detrás. Tuve la leve idea de levantarme disimuladamente e ir a la salida con cautela, no llamar la atención, pero la charla me resulto suavemente interesante. Conversaban sobre la literatura local y como se relacionaba con un tal Ronaldo Arlt, o Roberto, no escuche bien esa parte. Entre risas, ejemplos concretos, lecturas y experiencias me di cuenta que esa idea de irme casi había desaparecido. No soy una persona lectora, aun así algo inquietante en el conversatorio incitaba a quedarme.

Pasados unos minutos me dio hambre, fui a comprar unos alfajores de chocolates con una estética delicada y llamativa, Reina —Quien preparó y me vendió el alfajor —Me invitó a acompañarlo con una infusión, que podía prepararme yo mismo al lado del puesto. Mi sorpresa llego cuando vi sobre la mesa, al lado de varios vasos descartables, una caja de mate cocidos en saquitos —¿No hay café? —reflexione mientras servía agua más tibia que caliente en uno de los vasos. —Un café literario sin café —. 

De todas formas disfrute de la infusión imprevista, el alfajor impensado y el evento equivocado. —Tal vez, comience a leer— le comenté nerviosamente a Lara Prodan, autora que se vino desde capital a presentar La Gran Niebla que, al igual que yo, por un extraño accidente, concluyo en este viaje inesperado. En mi caso, hacia la literatura.

El ladrón de libros

    P or suerte la Casa de la Cultura me quedaba re cerca, mi mamá no me dio pelota, me anoto a lo que ella quiso. Llegue temprano al taller...