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jueves, 9 de diciembre de 2021

Metapsicología

El espejo vivo 

  Me han dicho muchas veces que exagero, que pienso demasiado las cosas, que no me comporte como un “bicho raro”, que haga terapia y otras tantas cosas. Antropofobia (fobia social) sería el diagnostico psicológico al que me estaría acercando, según internet. No tuve una infancia dura o complicada, fue bastante normal, bueno ¿Qué es normal, no? Tampoco es que le tenga miedo a las personas, hasta se podría decir que tengo la cantidad esencial de amigos, me relaciono con ellos, conozco gente nueva, me llevo muy bien con la mayoría de mis familiares, el problema comenzó cuando pase de ser un adolescente veinteañero a un pseudo joven adulto, recibí de mi abuela un regalo peculiar, un espejo, que según ella, pertenecía a la hermana de la madre de Agapa kristie, una astrologa famosa. En un principio, el espejo cumplía con su función de espejo, me reflejaba en él como en cualquier otro espejo, hasta que algo cambió, me acuerdo perfectamente ese día en el que me estaba bañando y cuando salgo de la bañera, mientras agarré la toalla y comencé a secarme, con mi vista periférica, noté que el reflejo que era yo, o algo así, estaba parado y quieto, con una mirada un poco macabra, como observándome. A muchas personas le suelen pasar cosas así, inexplicables, inconcebibles o inentendibles, pero entre la procedencia del espejo y un par de situaciones que me estaban ocurriendo, laborales y estudiantiles, claramente le di más importancia de lo que debería. Luego la misma situación del baño se volvió a repetir, cada vez con más frecuencia, ya no se limitaba solamente a momentos pos-ducha, a veces solo estaba leyendo en mi habitación, cocinando, viendo la tv y lo escuchaba, si ahora también podía escuchar mi reflejo, me llamaba en silencio, escuchaba su voz en mi mente, quería que lo confrontara. 

  Me resultaba difícil estar cómodo en casa, se podría decir que comencé a tener miedo, de un simple espejo, claramente ya no lo consideraba así, pero me encontraba en absoluta negación. Ese día, cuando ya no pude soportarlo más, me obligue a “hablar” con él, entré al baño y creí nunca jamás estar tan nervioso como esa vez, me decía a mí mismo que estaba loco, que lo que estaba por hacer no tenía ninguna lógica, comencé a sudar y a morder fuerte mis propios dientes. Cuando miré el espejo en un principio me vi a mí mismo, estuve serio mirando mi reflejo como por cuatro o cinco minutos, de repente mi reflejo me sonrió, sin sentir yo mismo que había movido mi propia mandíbula, me surgió una sensación de que ese reflejo no era yo, era un extraño, un otro. La conversación fue rara, el reflejo me hablaba como si tuviera vida, claramente sus intenciones no eran buenas, sabia todos mis errores, lo que había hecho mal y sus consecuencias, me criticaba de forma conjunta, criticándose a sí mismo pero a través de mí, me decía que aun teniendo muchas virtudes, mis falencias no iban a dejarme ser exitoso, ser querido, ser feliz. No podía interrumpirlo, o hablaba uno o lo hacia el otro, me defendí como pude, pero ¿y si tenía razón? Todo apuntaba a que me conocía más que a mí mismo, el creer o no en lo que estaba pasando ya no me era importante, entonces mi miedo fue mutando en rabia, en enojo conmigo mismo. Al final, convencido de que nada iba a cambiar, lo mire fijamente y le dije que tenía razón, en todo. 

  Cerré los ojos y con toda la fuerza que me fue posible, estampe mi frente hacia ese “simple espejo”, se desquebrajo en cientos de pedazos, mientras en mi mente a mi reflejo, le deseaba la muerte y no querer volver a verlo nunca más, a él (o a mí mismo) Al abrirlos, con dificultad por la sangre tibia y espesa que caía de mi propia frente, él ya no estaba, ya ni siquiera lo escuchaba. Desde ese momento nunca más pude verme en ningún espejo ni nada parecido, me aterra la posibilidad de reencontrarme con mi reflejo, no tengo la fuerza ni los ánimos suficientes para enfrentarlo otra vez, la maldad de sus palabras, la malicia de su conocimiento sobre mí, sabía que decirme y como decirlo del modo más dañino posible, tal vez no esté tan loco como creo, tal vez exista en todos un reflejo siniestro que sabe todo lo peor de cada uno, y nos muestra lo que realmente somos y no lo que aparentamos ser, lo que somos porque está bien, pero ¿así soy yo realmente? No quiero ni siquiera pensar en esa pregunta, ni mucho menos en su respuesta, no quiero tener la certeza de que soy como él, que solo veo lo malo en mí, o en los demás, verme en ese espejo me hizo pensar en quien soy yo en realidad, la pregunta es.. ¿De qué lado del espejo estoy?

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