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lunes, 21 de julio de 2025
"El camino del Redentor"
Haciendo uso de la posibilidad ampliada en cuanto a escritura del formato blog, voy a proceder a hablar cuanto quiera de esta peculiar novela. Primero quiero agradecer al grupo editorial de Espada y Hechizaría por su forma de vinculación con el conjunto lector, idiosincrasia no tan común como se esperaría de cualquier organización productora y creadora de arte. Gracias Kevin Mele Nociforo, Hernán Montenegro y Ezequiel Rage por tener oídos abiertos y entenderse a ustedes mismos —también —como lectores.
"El camino del Redentor" se nos presenta desde la perspectiva de Tholkin y Thilkanor, dos hermanos elfos que se alistan en la sagrada Orden de los caballeros de la Redención, un grupo militar propio de la literatura fantástica: Guerreros mágicos con armaduras; espadas; escudos; arcos y flechas, que viajan por distintos mundos con ideales de justicia, paz y armonía. Una premisa potente y atractiva que, en principio, entra dentro de los cánones típicos del género: El bien y el mal; razas mágicas; contexto medieval; castillos, cualquier elemento que podamos encontrar en muchas obras, algunas muy conocidas como —la más famosa de todas —El señor de los anillos. Ahora bien esta obra se presenta de ese modo pero más temprano que tarde intenta —y logra —salir del esquema. Para poder centrarnos bien en esa historicidad dividí la novela en tres partes.
Primer parte de la novela: Funciona justo como explique anteriormente, una leve presentación del mundo. No solo quienes leen comienzan a descubrirlo, acompañamos a los dos hermanos —o ellos nos acompañan a nosotrxs —a interiorizarse en un entorno completamente desconocido del que solo escucharon canciones o mitos. Desde su reclutamiento, su entrenamiento, vincularse con otros reclutas, conocer a sus superiores y sus primeras experiencias en combate. La guerra se nos presenta con sus propias normas, elementos clave que comienzan a moldear a los hermanos y también a nosotrxs como lectores participantes. Todo esto con una narrativa contemplativa que se centra en "dar a conocer", con cierta suavidad y lentitud propia de un basto mundo a descubrir.
Segunda parte de la novela: Habiendo terminado su entrenamiento el grupo en cuestión se vuelve participe concreto de los conflictos bélicos relacionados con la orden. Ya presentado el tablero las piezas empiezan a moverse y es en este punto donde Kevin da rienda suelta tanto a su imaginación, como a la cantidad de información o conocimiento incorporado —en parte —por su formación docente. El ritmo se acelera completamente con acción/conflicto constante, disputas tanto externas como internas en las cuales como lectores, también vamos a tomar posicionamiento al respecto. Es el génesis de la retórica narrativa, una búsqueda incansable que comienza a desbalancear las nociones típicas, el bien y el mal comienzan a desdibujarse como opuestos volviendo la lectura inquietante. El tiempo es otro gran participe metafísico que se trabaja con mucha precisión por parte de su autor.
Tercera parte de la novela: Es en este punto donde la neblina del mundo comienza a despejarse, el mapa amplia sus trazos y grandes piezas se descubren, sobre todo piezas intrínsecamente relacionadas a nuestro mundo real, el mundo de Arca al cual pertenece esta saga literaria se vincula con el nuestro. El entorno se vuelve familiar y las jerarquías cambian posiciones. Nuestros personajes principales ya no son simplemente dos hermanos de granja en búsqueda de honor y gloria, su camino comienza a marcarse, grandes eventos cambian sus vidas para siempre y su visión sobre sí mismos. Es también la parte más acelerada de la novela, mucha información desde esta conexión con nuestro mundo se nos presenta. Al necesitar un cierre, un punto y aparte, no hay mucho tiempo para suavizar o aclarar ciertos elementos. Pero para nada se nubla la inmersión muy bien lograda propuesta desde el principio. Hay un equilibrio desequilibrante en el manejo narrativo de cada sub-trama y como se conectan entre si, es alentador notar el cuidado y la excelente maquetación por parte de Kevin para un mundo increíblemente basto.
Entonces, para concluir... "El camino del redentor" es una novela repleta de potencial y posibilidades, siendo la base literaria de un mundo fantástico ya existente, es muy sencillo notar la pasión y el trabajo de su autor y la editorial para la pieza de iniciación. Funciona desde diferentes perspectivas, tanto como una invitación, una ventana a un mundo armado con piezas de muchos otros mundos —frase real desde ambos lados —y también como una historia de vida en la que muchos nos vamos a sentir identificados...
El camino en el titulo de la obra remite para mi al tiempo y el espacio vinculante, la redención por otro lado me deja más preguntas que certezas ¿Qué fue lo que paso para que tengan que redimirse? ¿Redención en relación a la liberación? ¿O a la exención?... Como sea, ya hay elementos en el titulo de la obra que invitan a reflexionar, característica pedagógica por parte de Kevin que —yo al menos —espero encontrar en toda su obra literaria.
miércoles, 16 de julio de 2025
La música de la lluvia
Hace
unos veinte años un joven estudiante del Instituto Cultural Tristán Suarez
recibía a modo de préstamo una guitarra criolla, un instrumento bastante viejo,
con un sonido metálico y enlatado, de muy mal aspecto. A Esteban siempre le
había fascinado la música, y fue en su adolescencia cuando, aparte de escuchar
la música más variada posible, también se propuso a sí mismo interpretarla. Un
amigo suyo fue el hacedor del préstamo, acto cargado de confianza y esperanza
plena.
Esteban
aprovechó cada momento que tuvo disponible para aprender el arte musical,
endureciendo las yemas de sus dedos, incorporando la matemática del tempo,
sufriendo con las primeras cejillas del dedo índice de su mano izquierda. Unos
meses después, un día de lluvia, Esteban devolvió la guitarra a su amigo con la
noticia de tener una propia ya encargada. Su primer guitarra, acústica; azul;
liviana como la última nube de una tormenta. Lo cambio todo. Ya de adulto la
música y Esteban se convirtieron en parte de lo mismo, muchos instrumentos
surgieron después de las guitarras: teclado, bajo, charango, ukelele, incluso
Esteban comenzó a cantar. Claramente los sonidos de las cuerdas siempre
reclamaron su intervención.
Una
imagen, una pintura de sí mismo en esos primeros acordes en donde se veía
teniendo su propio estudio de música, una habitación donde sea que viva
dedicada pura y exclusivamente a los instrumentos. El departamento en el que
Esteban ahora reside tiene dos habitaciones, una se había pensado como estudio
musical, pero la realidad y sus menesteres de la vida adulta lo pusieron
difícil, entre el trabajo y otras obligaciones, esa meta parecía truncarse. No
obstante, se lo podía ver en el pequeño balcón por las tardes, los días de
lluvia, con su guitarra acústica azul, acompañando la música de la lluvia con
afinados acordes, a la espera de algo.
Ahora
sabemos que no se trataba de algo, más bien de alguien. En la habitación extra
ahora duerme su hijo, fuera de la ecuación en la adolescencia de Esteban, pero
completamente esencial ahora. Los días de lluvia, en el pequeño balcón por las
tardes, se los puede ver escuchando juntos, la música de la lluvia.
El ladrón de libros
P or suerte la Casa de la Cultura me quedaba re cerca, mi mamá no me dio pelota, me anoto a lo que ella quiso. Llegue temprano al taller...
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