Libro de Rocío A. Maggione despegado del formato literario del cual acostumbramos a hablar, pero completamente conectado con una retórica posible desde las preguntas básicas que planteamos como idiosincrasia fundamental en nuestro taller literario.
¿Por qué escribimos?
¿Qué escribimos? ¿Por qué leemos? ¿Cómo leemos? ¿Para qué sirve el arte?
Este libro con tapa
ilustrada por su misma autora, explora estas preguntas (y otras más) desde el
arte en general, escritura; artes plásticas; artes dramáticas; artes manuales,
conviven con un foco hacia nuevas formas de descubrirnos, deconstruirnos y
reensamblarnos. Un foco terapéutico con elementos que complementan y brindan
herramientas tanto en el hacer artístico como en el hacer humano. Es
sorprendente como se trabajan estructuras y recursos que van más allá de una
introspección sociocultural, derivando en andamiajes de nuevas perspectivas
hacia una vinculación con el mundo, real y metafísico.
Me gusta dividir el
libro en tres partes: En un inicio la autora nos vuelca conocimiento técnico, abordaje
científico y filosófico sobre el arte y sus posibilidades, conociendo a autores
que se plantearon estas mismas preguntas, con un sutil enmarcado dentro de lo
que la autora tomará como relevante para las siguientes partes. En una segunda
parte ya con la estructura técnico/académica establecida, se proponen
ejercicios prácticos para explorar esas ideas ya planteadas, ejercicios que
varían y dejan una libre interpretación de cada practica a sus lectores, esto
me pareció fundamental para que el libro tenga una funcionalidad más bien de
guía, punto que lo diferencia de libros del estilo con estructura más
reglamentada, con leyes y normas absolutistas. La tercera parte del libro
ahonda en el marco espirituoso del planteo total, como un sub-núcleo propio de
la reciprocidad con las experiencias y lo planteado desde el discurso previo.
También rompe con la legitimidad total de la obra y sus lectores, dando (de
nuevo) la posibilidad de abordar el conjunto, dentro o fuera de esta
intencionalidad.
Sintetizando, es un
libro complejo pero de fácil abordaje, ideal para cualquier persona o
institución que busque explorar las aristas del arte como actividad, y todos
sus complementos. Vuelvo a hacer hincapié en la división como formato de
planteo, muchas obras similares entremezclan intencionalidades o lineamientos,
dejándo poco espacio para el debate interno con la misma obra, ese me parece
uno de los mejores aciertos del libro. Gracias Rocío por permitirnos utilizarlo
como herramienta para nuestras propuestas literarias.
