Segunda novela de la saga La Gran Niebla, escrita por Lara Prodan. Un nuevo caso, nuevos personajes, y la presentación del conjunto de hechos como un todo interconectado.
Como apreciación global de la novela, surge
la idea, aparece la visión conjunta de presentación.
Si La Gran Niebla es la presentación de
sus personajes, La casa Riverville es
la presentación de la trama global. Nuevamente nos encontramos inmersos en un
nuevo caso de homicidios alrededor de la aristocracia de la época, con un
conector sumamente clave entre el primer caso, lo cual explica la acción inmediata
por parte de los dos agentes del MI5 ya presentados: Harriet Primrose Williams y Arthur
Stephen Jones, a los que se les unirán dos agentes más del afamado Scotland
Yard. El caso sucede en una mansión de una afamada familia de vanguardia, los
Riverville —La referencia a los Baskerville fue un mimo a mi fanatismo por esa
novela de Doyle, fanatismo que comparto con Lara—. Quienes, detrás de su
superficial alta alcurnia, esconden perturbadores secretos.
En esta segunda entrega me encontré con un
vocabulario mucho más rico que en su predecesora, rico en variedad y
versatilidad, un punto enorme por parte de Lara para lograr inmersión. La
estructura gótica se nos presenta mucho más fuerte, con las mismas matices en
los paisajes pero, sutilmente, una capa extra en relación a sus personajes —Prefiero
no profundizar en esto y que cada quien lo experimente—. Sintetizando,
es una novela completamente gris.
La doble narración lúdica se vuelve a
utilizar con una variable situacional que irrumpe el ritmo al que ya estábamos acostumbrados,
dándole frescura al recurso. Si bien es notorio también que, en las idas y
venidas de este caso, la exploración interna o interpersonal de cada personaje
se puede sentir un poco diluido, en relación a La Gran Niebla, entiendo que esto se podría explicar por lo que mencioné
en primer instancia: una se enfoca en los personajes y la otra en la trama
global, su mundo, sus reglas.
Como último apartado quería mencionar —Algo
que ya le sugerí a Lara y que ella también lo pensó—. La posibilidad en un
futuro de unificar ambos casos, La Gran
Niebla y La casa Riverville en un
mismo libro. Es para cualquier fan de esta saga —Me incluyo entre ellos—. El
sueño.
En conjunto estas dos novelas, son la cara y
el alma de la saga La Gran Niebla. Ambas responden tanto en su superficie como
en su alma, a la esencia de lo que Lara nos quiere contar. Su relación aparentemente
asimétrica funciona como dos partes, complejas a su modo, de lo mismo: Un muy
nutrido, gótico y caótico mundo moderno con retazos contemporáneos. El conjunto
es esencial para quienes quieran —O no—. Sumergirse en la historia. Un poema novelístico
que invita. Querer ser parte de los cinco casos que concluyen las últimas
aventuras de Harriet Primrose, queda
en sus lectores.

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