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miércoles, 25 de junio de 2025

Leer sin receta medica

 

Acordaron reunirse a las once de la mañana en la rampa del teatro municipal, Julio es el primero en llegar, hacía frio y un suave vapor se dibujaba en su cara al respirar. Valentín y Theo llegan juntos hablando por lo bajo perdiéndose entre la gente.

¿Qué onda? ¿Hace mucho llegaste? Pregunta Theo, guardando sus auriculares en su morral.

Unos quince minutos. Responde Julio. Estaba revisando la lista.

Bueno vamos, antes de que aumenten los precios. Dice Valentín sonriendo exageradamente.

Los tres se habían reincorporado al taller de escritura y literatura municipal, enterándose que el profesor ahora tomaba exámenes difíciles y tramposos. Para esas fechas había una lista de cinco escritores locales amigos de la biblioteca del taller, con la obligatoriedad de tener leídos al menos un libro de cada uno de ellos. Voces actuales y vecinales registradas en prosa literaria con sus matices socioculturales se llamaba el apéndice del nuevo módulo por el cual se regía el taller de escritura y literatura.

Cruzan la calle y los tres juntos entran en la farmacia Punto De Salud ubicada en Avellaneda 74, no tardan mucho tiempo en salir y dirigirse a la comodidad del anfiteatro, donde el sol empezaba a calentar el ambiente. Se sientan con dos bolsas blancas con cajitas de diferentes tamaños, las estudian minuciosamente dudando, estipulando si valía la pena todo ese esfuerzo.

—Yo tengo El vuelo del gorrión, de Cintia Delgado. —Comenta Theo sacando la caja más grande de todas con sesenta pastillas, frunciendo el ceño por el sol. —efectos secundarios, pérdida de memoria y heredar una fortuna.

—Interesante. —Le responde Julio mientras inspeccionaba la única cajita completamente negra del montón. —Éste, Antes de la oscuridad de Max Ribeiro, tiene como efecto adverso posible insomnio y éxito al escribir guiones de televisión.

—Mira acá dice que estas se hacen con hongos fluorescentes. —Dice Valentín muy emocionado. —Darken.. bajo sombras y cenizas de Noelia Salcedo, supongo que más que re vivirla no debe pasar. 

Theo saca otra caja celeste y delgada, sonríe atentamente y comenta —Banca, ya está, yo quiero empezar por estas, El pis necesita marketing de Lucas Barreña, efecto secundario ir al baño con mayor frecuencia y sobre pensar con voz mental cada cosa minúscula que hagamos riéndonos de ello.

Julio prepara el mate para la incipiente lectura mientras Valentín saca de la bolsa que llevaba la última cajita. —El secreto de Aramí de Miguel Eduardo Salvatierra, efectos… tener una conexión mística con personas del pasado, posible delirio y ciometrofobia. 

Entonces comenzaron a leer, risas de por medio, mates para deglutir la lectura, sol suave y la certeza de que, no importa cómo, leer es genial. 

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