Mantener vivas las actividades artísticas en estos tiempos mediático/masivos es, por lo menos, un gran reto. Las redes sociales y la condensación de lo que consumimos se constituyen como posibilitantes y, al mismo tiempo, enriquecedores algorítmicos. Hace unas semanas pacte una reunión con Miguel Salvatierra escritor amigo, quien en conjunto con autoras locales organiza encuentros presenciales de poesía en Ezeiza.
Llegue
temprano al bar, Migue estaba sentado en una mesa del rincón, con un café a
medio terminar.
—¿Qué
tal Migue? Me ganaste, suelo llegar primero siempre —Comenté mientras apoyaba
mi bastón al costado de la silla y me sentaba.
—Me
ganaron las ansias —Me contestó mientras hacía señas a la barra y me señalaba
afirmando. —Me advertiste que tenga cuidado con… ¿El asesino de metáforas?
—Lo
conocimos en mis primeros años como coordinador del taller literario
municipal. —Hice una pausa mientras dejaban un chopp de cerveza Amber Lager en
la mesa y Migue me miraba con gesto de “me acordé que es tu favorita”. —Gracias
por el gesto. Sí, es un flaco de mi edad, maso de mi altura, cuando teníamos clases
de poesía o estructura poética era la reencarnación del cinismo abstracto. Luego
de cada lectura, de cada puesta en común de los poemas resultantes de cada
clase, su devolución era un continuo sistemático de “desmetaforización” —Tomé
un trago largo de cerveza, mientras Migue arqueaba una ceja expectante. —En términos
concretos: explicaba los poemas, los inundaba de retórica y lógica, evidenciando desentendimiento.
Migue
se quedó mirando un punto fijo, un clavo saliente de la silla sobrante de
nuestra mesa.
—Entonces,
si nos encontramos con un flaco de tu edad, maso de tu altura, en los encuentros
que realizamos ¿Sugerís que tengamos cuidado con él? —Su pregunta aparentaba
estar rebosante de subtexto. —¿No tenés un nombre al menos? Para no
confundirnos, así como lo describís me suena a vos.
Migue
rio elocuentemente, mientras yo me perdía en el fondo del chopp casi vacío, disimulando no haberlo entendido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario