Vistas de página en total

martes, 7 de abril de 2026

El asesino de metáforas.

 Mantener vivas las actividades artísticas en estos tiempos mediático/masivos es, por lo menos, un gran reto. Las redes sociales y la condensación de lo que consumimos se constituyen como posibilitantes y, al mismo tiempo, enriquecedores algorítmicos. Hace unas semanas pacte una reunión con Miguel Salvatierra escritor amigo, quien en conjunto con autoras locales organiza encuentros presenciales de poesía en Ezeiza.

Llegue temprano al bar, Migue estaba sentado en una mesa del rincón, con un café a medio terminar.

—¿Qué tal Migue? Me ganaste, suelo llegar primero siempre —Comenté mientras apoyaba mi bastón al costado de la silla y me sentaba.

—Me ganaron las ansias —Me contestó mientras hacía señas a la barra y me señalaba afirmando. —Me advertiste que tenga cuidado con… ¿El asesino de metáforas?

—Lo conocimos en mis primeros años como coordinador del taller literario municipal. —Hice una pausa mientras dejaban un chopp de cerveza Amber Lager en la mesa y Migue me miraba con gesto de “me acordé que es tu favorita”. —Gracias por el gesto. Sí, es un flaco de mi edad, maso de mi altura, cuando teníamos clases de poesía o estructura poética era la reencarnación del cinismo abstracto. Luego de cada lectura, de cada puesta en común de los poemas resultantes de cada clase, su devolución era un continuo sistemático de “desmetaforización” —Tomé un trago largo de cerveza, mientras Migue arqueaba una ceja expectante. —En términos concretos: explicaba los poemas, los inundaba de retórica y lógica, evidenciando desentendimiento.

Migue se quedó mirando un punto fijo, un clavo saliente de la silla sobrante de nuestra mesa.

—Entonces, si nos encontramos con un flaco de tu edad, maso de tu altura, en los encuentros que realizamos ¿Sugerís que tengamos cuidado con él? —Su pregunta aparentaba estar rebosante de subtexto. —¿No tenés un nombre al menos? Para no confundirnos, así como lo describís me suena a vos.

Migue rio elocuentemente, mientras yo me perdía en el fondo del chopp casi vacío, disimulando no haberlo entendido.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

El ladrón de libros

    P or suerte la Casa de la Cultura me quedaba re cerca, mi mamá no me dio pelota, me anoto a lo que ella quiso. Llegue temprano al taller...