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sábado, 22 de abril de 2023

Números en las sombras

 Recuerdo cuando mi profesor de escritura y literatura leyó en clase un cuento de Haruki Murakami llamado “El pueblo de los gatos”. Estaba totalmente fascinado con el mundo gatuno fantástico ¿Qué diría él ahora? También me viene a la mente la novela “Soy un gato” de Natsume Soseki, igual de hilarante, que cuenta la historia de un gato hablante conviviendo con un docente de clase media. La visión asiática (considerando a Egipto dentro de Asia) de los felinos domésticos es por lejos la más acertada, tanto como guardianes del más allá, o como fieles mascotas totalmente humanizadas. En ambas historias se plantea un mundo al revés: gatos pensantes, ocurrentes, sintientes. Kurai tiene todas esas características, sobre todo ahora que no hay nadie más. Hoy se cumplen 4 años desde la creación de S.O.I.D (Sistema Ontológico Inteligente Diferencial) o como se lo llamaba en su momento: “dios reverso”. Se trata de una inteligencia artificial que estaba programada para crear un mapa único de probabilidades, dejando obsoleta la teoría del caos. Ningún ser humano pudo prevenir la cantidad de cambios que esta traería. Tanto caos, tanta destrucción. Les unicxs sobrevivientes fuimos aquelles que nunca terminamos de encajar en la ecuación. Una ecuación binaria, donde los negros y blancos, el bien y el mal, el amor y el odio, los hombres y las mujeres, debían dejar de existir. Esa fue para S.O.I.D la solución más eficaz, la única forma en la que los seres humanos podríamos sobrevivir a nosotres mismes. Y si bien somos muy pocxs les sobrevivientes, ahora somos mayoría, somos todo lo que queda de la humanidad. Kurai, al igual que los gatos para Murakami o Soseki, es quien más amo en el mundo. Guarda en su sombra y en la mía a todas esas personas que ya no están, esas personas binarias, calculadas, numeradas. Soy consciente de que sin su amor y sin su odio, sin sus estructuras y contradicciones, yo nunca podría haber sobrevivido.

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